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Perseo es una hermosa constelación que podemos observar en nuestras
latitudes en otoño e invierno hacia el noreste. En la mitología de la antigua
Grecia se refiere al heroico semidiós, hijo de Zeus y la mortal Danae. Su vida está
plagada de numerosas hechos sobrenaturales. Es famoso por que venció a la temida
Medusa que convertía en piedra al todo aquel que osaba mirarla directamente. También
se convirtió en mito por salvar a la hermosa Andrómeda, hija de Cefeo, de la
cual relate en una entrada anterior. Perseo
pasa al imaginario colectivo y celestial por todas las proezas de su viaje mítico.
Perseo se elevo a los cielos en forma de héroe, pero además, es una constelación
que encierra números y bellos objetos para observar. A nivel galáctico, Perseo
es una de las espirales más cercanas y principales de nuestra galaxia. Alberga
dos sus dos estrellas principales fácilmente observables a simple vista. En el
centro de la constelación podemos observar su estrella principal, Mirfak o
Mirphak ( Alpha Persei). Se trata de una supergigante blanco-amarillenta de
primera magnitud, 62 veces mayor que el sol, a tan solo 600 años luz nosotros.
Su segunda estrella principal es Algol o estrella del diablo. En el mundo
de la astronomía esta estrella es muy importante, que me gustaría tratar
profundamente en otra entrada, es una estrella binaria, esto significa que
tiene una compañera que eclipsa a la
principal, haciendo que su brilla fluctúe
hasta perder un 70 % de su brillo en un ciclo exacto que dura 68 horas y 49
minutos.
En Perseo, también se encuentra Messier 34, que me llevo a observarla la
noche del 10 de noviembre de 2015. Esa noche la recuerdo con un nivel de humedad
tan alta, que tras realizar el dibujo tuve que recoger porque se empapaba la
lente del telescopio. Es un bello cumulo
abierto a 1.400 años luz y fácilmente distinguible con unos prismáticos y
pequeños telescopios. En mi libro de registro anoto lo siguiente:
“Bonito cúmulo, juego con el ocular
Zoom Hyperion, y me siento cómodo con la focal de 20 mm. Destacan las dos
estrellas principales del centro, junto las que están en la parte inferior. Las
dos de arriba parece ser una bella doble. Tiene forma de cometa, con una hilera
de estrellas débiles que me recuerdan la cola. El conjunto parece estar rodeado
por una tenue nebulosa, quizás el gas que les dio la existencia. La noche es clara,
pero la humedad empapa el papel y me obliga a terminar la observación. Observo más
de 50 componentes, pero en un lugar oscuro debe ganar en belleza”.
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Dibujo realizado M34 |
Quizás aun quede un poco de Medusa en la constelación, porque por un instante me quede de piedra al contemplar su belleza.