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El calor insoportable de los últimos días no facilitaba el trabajo de Hao
que necesitaba de un nuevo presagio con el que contentar al emperador Renzong.
El nuevo departamento de astrólogos creados
por su padre, el gran emperador Zhenzong, era un nuevo grupo de funcionarios
elegidos por sus meritos, y las nuevas reformas administrativas eran un signo
de fortaleza del estado. En el imperio reinaba la paz, y la política oficial de
la dinastía Song se caracterizaba por un falso pacifismo. En las fronteras los reinos
del norte realizaban incursiones diarias
que ponían entre dicho el poder del
nuevo emperador.
Renzong aumento los impuestos para costear y modernizar al ejército con los
nuevos descubrimientos, como el uso de la pólvora. El pueblo no estaba contento, y los
impuestos no permitan respirar a un humilde pueblo que pasaba ya hambre. Hao
como nuevo astrologo tenía que glorificar como fuera al emperador, pero
necesitaba una señal, una señal del cielo.
La tarde del 4 de julio del año 1054, corría una leve brisa, un aire fresco
que anunciaba una noche despejada y templada. Hao como era habitual preparo sus
instrumentos de escritura, y medito pensativo las palabras que debía de elegir
para escribir proclamas al emperador.
Sin embargo, en un momento de reflexión elevo la mirada hacia una constelación bien
conocida y respetada, tauro. De repente, algo sucedió que lo inquieto, al
observar una nueva estrella, la más brillante de esa noche, no caía en su
asombro, y rápidamente busco en sus cartas para comprobar que efectivamente no aparecía
en los mapas, era su señal. Sin demora, anoto en su cuaderno “humildemente
observé que una estrella huésped había aparecido; encima de dicha estrella
había un débil halo, de color amarillo. Si uno examina cuidadosamente el
pronóstico concerniente al emperador, la interpretación es la siguiente: el
hecho de que la estrella huésped no traspasó Pi y su brillo es grande significa
que hay una persona de gran valía.”
Esta crónica relata por primera vez la observación de una supernova, la explosión
y muerte de una estrella que fue
observada en todos los continentes en el año 1054., entre los que se encuentran
unas pinturas de los indios Anasazi.
Con una magnitud de entre -7 y -4, fue el
objeto celeste más luminoso junto a la luna, incluso durante dos años fue
visible a la luz del día.
La explosión creo el remanente de nebulosa que observamos actualmente. La
nebulosa paso al olvido, hasta que en 1758, Charles Messier la incorporo como
primera entrada en su catalogo de objetos no comentarios, conocido hoy como
Catalogo Messier.
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Nebulosa del Cangrejo |
Situado a una distancia de 6300 años de distancia, se localiza en la constelación
de Tauro, muy cerca de la estrella Zeta Tauri, la estrella que marca el cuerno
sudoriental del cuerno del animal. En su interior, se encuentra un púlsar, uno
de los objetos más masivos del universo. Con un tamaño de unos pocos kilómetros,
el núcleo de la estrella que exploto gira sobre si misma a una velocidad de 30
revoluciones por segundo, emitiendo pulsos de radiación que van desde los rayos
gamma hasta las ondas de radio que inundan nuestras casas. Es en sí mismo, es
un verdadero faro celestial. La proyección de energía del pulsar moldea como el
viento el remanente de la nebulosa, formando unos filamentos de helio e
hidrógeno en sus bordes que caracterizan
a la nebulosa en forma de cangrejo, eso sí, solo observables por cámaras
CCD y telescopios de gran tamaño.
En la noche del 12 de diciembre, y emulando a Hao, dirigí mi telescopio
hacia el primer Messier, la noche era tranquila y me sorprendió lo cálida que
era, dada el mes en la que nos encontramos. A 50 x, ya se podía observar de
manera indefinida una mancha algodonosa, pero sin intuir su forma, cambie hacia
un ocular de 24 mm y unos minutos de adaptación a la oscuridad para definir la
forma ovalada el mismo. Jugué con los aumentos, pero tristemente no observe
detalle alguno o los famosos filamentos que la caracterizan. Finalmente la dibuje, tal como aparece en la imagen a 80
x.
Dibujo realizado de M1 |
Ahora no queda más que un remanente, ecos de otro tiempo de algo que en su
momento fue durante meses el objeto más luminoso, algo espectacular que incluso
cambio vida de emperadores.
Recientemente nos acaba de dejar otra estrella, y este es mi homenaje, con
una de sus canciones, que como la nebulosa, perdurarán durante muchos años en
el firmamento testigos de su obra.